Una muchacha camina al borde del abismo. Niña Precoz, sensible y creativa, educada en una familia "normal", siempre una enfant terrible fascinada por el arte y por la muerte, cuenta cómo su adolecencia fue un descenso a los infiernos.
La desfloración a los 14 años, la dependencia amorosa y sexual de un hombre mucho mayor que ella, la fascinación con la muerte, la bulimia y la anorexia, la creación del blog "mecomoami" en el que miles de adolecentes hacían público su derecho de ser anoréxicas, los intentos de suicidio, la autoflageación. Y finalmente, la resureccíon, la cura,a través de la palabra. Hoy es una bellísima joven de 21 años, que ha sobrevivido al infierno para poder contarlo.
Abzurdah es un vibrante testimonio, una historia impactante por su crudeza, porque refleja la realidad de miles de adolecentes. Su autora, además de coraje e inteligencia, tiene el claro don de la escritura, que le permite mantener en vilo al lector hasta la última página.
Introducción a la historia:
Este libro puede tratar de muchas cosas, pero inextorablemente hablará de mí. Siemprees más fácil narrar desde el punto de vista propio. Quizá también por eso reproduje conversasiones y correos electrónicos para que no sonara tan serio.
Este no es el Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales. Es simplemente una versión menos estructurada y ajustada en la realidad, de los temas álgidos que con el tiempo envenenan a los adolecentes y a los no tanto. Sí voy a hablar a veces en términos médicos, no porque me tocó vivirlo, sufrirlo, sangrarlo, vomitarlo.
A propósito, mejor aprovecho este lugarcito para revelar que a veces soy bastante autosuficiente, egocéntrica y soberbia a la hora de escribir. Y que por cierto creo que sé más acerca de la anorexia y del suicidio que los psicólogos y los médicos que intentaron ayudarme. No es necedad.
Es simplemente que creo que la experencia no es transmisible: por ejemplo, aunque yo haya leído muchas veces que tal dolor es punzante, nunca en mi puta vida sentí una punzada. Entonces, que no me vengan a hablar a mí de los síntomas ni de lo que tengo que sentir o hacer, porque ya tuve suficiente.
Tal vez con el correr de las hojas algunos de ustedes elijan devolver el libro y cambiarlo por uno de cuentos infantiles; otros les prohíban su lectura a los pequeños lectores y muchos, muchos otros se rasquen sus partes con él. No me puede importar menos. Esto es lo que tengo para decir. Escribo simplemente como método terapéutico.
Mi historial dice que soy transgresora: un fotolog y una página web ya se encargaron de hacerme "famosa". Argh, por favor, ¡abandoná este personaje que no deja de autocomplacerse, halagarse, amarse, porque nadie lo cree! ¡Nadielo compra!
OK. Lo que quiero dejar en claro es esto: no busquen definiciones ni dogmas en mi testimonio. Abzurdah no es solamente lo que dicen los libros de medicina, psicología, psiquiatría o demás disiplinas especializadas (y no es por desacreditar a médicos, etc, ¿eh?). Pero, como dije antes, Abzurdah es más que un puñado de definiciones.
Tengo mucho que contar, fue mucho lo que sufrí. Bueno, "sufri ... " Paradójicamente hay que eligen estar enfermas y llega un punto donde hasta difrutás de ello, pero ahora es temprano para hablar de esas cosas.
Por el momento, sólo diré que éste no es un libro fácil. No respecto de su escritura, pero sí en cuanto al tema y al punto de vista desde el que se mira. Aunque debo decir que con el correr de los años y de las páginas, el punto de vista de quien escribe se fue corriendo grados y graditos más a la derecha o a la izquierda dependiendo de las emociones predonominantes. Pasado en claro: es jodido. Toca temas jodidos. Y si no estás dispuesto a leer cosas jodidas, andá a la librería, cambialo y que seas feliz con Charles Perrault. Yo no soy la Cenicienta, ni Hansel, ni Gretel. Soy más bien el lobo. Un lobo confundido, ultrajado y autodestructivo.
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