


- Desde niñas nos enseñan en los cuentos de hadas que existe un príncipe azul, uno de brillante armadura, sonrisa amplia, noble de corazón, fuerte y maravilloso. Aun cuando en lugar alguno del cuento decía que este era fiel, eso lo inventamos nosotras, y lo dimos además por hecho.
Luego en la adolescencia, idealizamos a algún atractivo cantante, actor, o amigo, y lo ponemos lo más cerca de la perfección, ósea es lindo de corazón, inteligente, simpático, dulce, cariñoso, caballero, protector, romántico y fiel.Pasada esa época, ya mas aterrizadas, o quizás mas golpeadas con tanto aterrizaje, nos percatamos que todos son PRINCIPES AZULES, hasta que los besamos. Luego de eso se convierten en SAPOS, lo que viene a ser la absoluta antitesis del cuento de hadas que mas nos gustaba escuchar. Al pasar los años, unas más temprano que otras ven las inexorables e insalvables diferencias de la forma de ver y sentir en el amor. Ellos son visuales, nosotras mas auditivas, ellos son racionales, nostras mas emotivas, ellos son mas infieles, según dicen por un asunto de perfeccionamiento y de prevalecer de la especie, y nosotras, bueno casi todas mas monógamas. Pasan los años, y con ellos la experiencia nos enseña que tantas diferencias que a veces nos hace distanciarnos, debieron ser solo puntos de acuerdo y de compartirnos, pero como nos pasamos el 30 % de la vida luchando por el control, no lo vemos. El otro 20% es sosiego puro, son esas mujeres santas, una mi madre y también la tuya, a las que no queremos parecernos en nada. En definitiva, terminamos con media vida vivida, y la mitad de nosotros no sabe si conoció el verdadero amor, o solo se conformo con lo que creyó lo era. Salvo algunas honorables acepciones, que quizás no son más que conformismo.La otra mitad busca y sigue buscando, allí el 25% es adicto al amor y su química , esos los eternos y eternas conquistadores, y el otro 25% son los que optan por un libro, un café o una película en el sofá el fin de semana, y aluden ,”al mas vale solo que mal acompañado.” En fin, nadie llego a los 35 invicto de llantos, desosiegos, desilusiones, amores furtivos, truncados, platónicos obsesivos, y malos amores.La pregunta es., ¿cuántos llegan a esos treinta y tantos y realmente amaron y fueron amados?¿Será la mitad de todos nosotros?, ¿Acaso dejamos pasar a esa Alma Ámela, sin danos cuenta?, ¿ Y si peor, nos dimos cuenta, y no hicimos nada por retenerla?¿Por que resulta tan difícil algo que parece tan simple, y porque resulta tan indispensable tener otro al lado? , algo así como un compañero o compañera que nos comparta su vida, si al final de cuentas llegamos solos y nos vamos solos de esta vida, ¿entonces por que nos urge el otro, el contacto sensible con el otro? Hay teorías sicológicas serias que dicen incluso que existimos partir de la interacción con los otros, ósea solos en una isla desierta terminaríamos por creer que no somos, que no estamos, que no existimos.Lo más patético de nuestra naturaleza, es lo tremendamente solos que nos sentimos, sin ese hombro que nos repose llegada la tarde, sin un beso en la frente, sin una siesta de cucharita, sin un helado lamido de a dos. Y ante todo esto de la emocionalidad humana, lo bueno y lo no tan bueno, existe gente que dice:- yo prefiero estar solo. A esas personas no les creo , eso es cobardía, el que arranca no sufre, el que arranca no vive, el que arranca no llora, el que arranca no es feliz, pero el que arranca no esta leyendo esto y cuestionándose tampoco , porque el que arranca siempre sirve para otra guerra. Entonces cuál es la formula,¿arriesgarte y jugártela?, así pierdas o ganes, o dejar pasar ya que de tantas perdidas estas cansado, o seguir creyendo que en algún lugar existe tu otra pieza, que si tienes suerte y buen ojo, podrás encontrarlo#
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